Tuesday, April 8, 2014

El poder de las historias en la enseñanza


 
Comenzó a enseñar de nuevo junto al mar; y llegó a Él una multitud tan grande que tuve que subirse a una barca que estaba en el mar, y se sentó; y toda la multitud estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba en parábolas; y les decía en su enseñanza:

(Marcos 4:1-2 LBLA)

¡Qué imagen tan hermosa! Jesús el maestro, rodeado de gente sedienta de escuchar sus dulces enseñanzas. Pero ¿Cómo podía hacerlo? ¿Cómo lo hacía Jesús para tener a su audiencia embelesada? Pareciera que no podían dejar de escucharlo, no se cansaban de oír sus enseñanzas. La clave está en sus historias. Como buen maestro Jesús conocía el poder de las parábolas y las usaba para describir el reino de los cielos. La gente no quería escuchar más de la ley, ni de la historia del pueblo israelita, anhelaba oír historias con las que se pudieran identificar y que les hicieran reflexionar profundamente sobre sus propias vidas. Estos son los motivos de por qué un buen maestro debe incorporar historias a sus enseñanzas:

a)    Las historias atraen la atención de tu público; aún recuerdo cuando iba a Lorca a visitar a mis abuelos. Mi abuelo Mariano siempre nos reunía a todos los nietos y nos contaba historia de la guerra. Hipnotizados escuchábamos cada una de sus anécdotas, sin tan si quiera pestañear.

b)   Las historias explican conceptos abstractos y los convierten en ideas simples; recuerdo que un verano mi hermano Jesús me estaba dando clases de física. Como veía que yo no captaba las ideas comenzaba a darme ejemplos graciosos. La fuerza de la gravedad era un chorizo y la distancia era una lechuga. Yo me reía mucho, y me metía en la explicación, hasta el punto que lograba entender mucho mejor las nociones bajo ese nuevo prisma.

c)    Las historias (especialmente las parábolas por ser abiertas a interpretación) están codificadas para que solamente aquellos que desean saber más continúen indagando hasta hallar el significado de la misma; Cuando Jesús contaba parábolas, no todo el mundo las entendía, entonces sus propios discípulos le preguntaban para que su maestros le desevelase los misterios que escondían. En otras palabras, los cuentos siembran una semilla o un deseo de saber más y de indagar en la historia.

d)   Las historias son enseñanzas que quedan grabadas de por vida; siempre recordaré las historias de mi abuelo, tengo cada una de ellas grabadas en mi memoria. Igualmente, las historias que he aprendido que me han impactado son parte de quién soy. Estas historias las comparto o las cuento cuando siento que pueden ayudar a otra persona.


Un día un estudiante al que yo aprecio mucho copió en su tarea. Yo lo sabía, pero no sabía cómo abordar el tema. En privado me senté con él al aire libre y le dije “me gustaría contarte una historia: En una empresa había un joven muy emprendedor, trabajador y energético que trabajaba con tanto entusiasmo que llegó a oídos del Director de la empresa. Este hombre estaba buscando un vicepresidente y tan buenos fueron los comentarios que había escuchado que decidió entrevistarse con el joven para ver si era la persona idónea para el puesto. Quedaron para cenar y todo fue sobre ruedas. El Director quedó gratamente impresionado con la visión, el entusiasmo, la franqueza y disposición de aquel joven. Al terminar la cena los dos salieron del restaurante, primero el Director y detrás el joven, el cual se fijó en una mesa con saleros y pimenteros artesanales muy hermosos. El joven coleccionaba piezas artesanales y no pudo evitar agarrar uno de los saleros y metérselo al bolsillo. Lo que no sabía es que el Director le había visto con el rabillo del ojo. Sin decir nada, los dos salieron del restaurante. Al día siguiente, el joven se encontró con una carta de despido en su buzón”. Mi estudiante me miró y con los ojos lagrimosos me dijo “lo siento Señor, hice mal al copiar, es que tenía mucho que hacer y no sabía cómo podía terminar a tiempo”. Yo le dije: “Te entiendo perfectamente. Todos estamos bajo presión. Pero esto que te sucedió era una lección para probar tu carácter. Si fallas en las cosas pequeñas, ¿cómo podrán darte las cosas grandes? No se trata de mi asignatura, sino de que siempre seas una persona de excelencia. Yo deseo que llegues muy alto, pero para eso tienes que ser fiel en lo poco. ¿Entiendes?”.

Usemos historias para modelar, para ilustrar, para corregir, para inspirar o para ampliar el entendimiento de nuestros estudiantes tal y como lo hizo Jesús.

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