35 Sentándose, llamó a los doce y les dijo: Si alguno desea ser el primero,
será el último de todos y el servidor de todos.
(Marcos 9:35 LBLA)
El servicio es el propósito máximo
de la educación. Los maestros venimos a ayudar a otros en su proceso de
maduración, a acompañarles en el camino, a tenderles una mano amiga. Si miramos
atrás para ver cuál fue el motivo que nos llevó a dedicarnos a la enseñanza, la
mayoría recordará que lo hizo por la causa más noble que existe: ayudar,
servir, edificar las vidas de los que vienen detrás de nosotros.
Sin embargo, a muchos se nos
olvida esto y nos asentamos en nuestro rol de adultos maduros, bien preparados
y exigimos que se nos respete y se nos obedezca por nuestros títulos y nuestros
galones. Jesús no enseñó eso. Todo lo contrario, al ver que sus discípulos peleaban
por ver quién era el más grande los sentó y les dijo que el líder será el
servidor, aquel que quiera ser el más grande deberá hacerse el más pequeño.
Hacerse pequeño implica valor,
humildad a la vez de seguridad en uno mismo. Si el maestro sabes quién es y su conoce
su potencial, no tendrá miedo a mostrarse tal y cómo es, con sus virtudes y sus
defectos. El líder servidor no tiene miedo a disculparse con sus estudiantes si
es que ha hecho algo mal, no duda en perdonar una ofensa; es rápido en olvidar
y lento en enojarse.
En última instancia, Jesús está
diciendo que observes las motivaciones de tu corazón. Te recuerda que vuelvas
al origen de por qué haces lo que haces. Si tu corazón busca reconocimiento,
una posición de poder y se ha vuelto exigente, obstinado y frío, la relación
con tus estudiantes será de obediencia por temor más que por amor. Sin embargo,
si regresas a tu motivación original sabiendo que el servicio es lo más
importante, tus estudiantes te seguirán por amor, por lealtad y por el ejemplo
que tú has puesto.
Si quieres ser respetado por
tus estudiantes sé el primero en respetar, si quieres ser amado, se el primero
en amar, si quieres que te sigan, sé el primero en abrir el camino. El líder
servidor no tiene miedo ni duda de su papel, porque sabe que su labor es demasiado
importante como dejar que el ego se meta de por medio.








