Monday, March 31, 2014

el verdadero maestro viene a servir a los demás


 
35 Sentándose, llamó a los doce y les dijo: Si alguno desea ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos.

(Marcos 9:35 LBLA)

El servicio es el propósito máximo de la educación. Los maestros venimos a ayudar a otros en su proceso de maduración, a acompañarles en el camino, a tenderles una mano amiga. Si miramos atrás para ver cuál fue el motivo que nos llevó a dedicarnos a la enseñanza, la mayoría recordará que lo hizo por la causa más noble que existe: ayudar, servir, edificar las vidas de los que vienen detrás de nosotros.

Sin embargo, a muchos se nos olvida esto y nos asentamos en nuestro rol de adultos maduros, bien preparados y exigimos que se nos respete y se nos obedezca por nuestros títulos y nuestros galones. Jesús no enseñó eso. Todo lo contrario, al ver que sus discípulos peleaban por ver quién era el más grande los sentó y les dijo que el líder será el servidor, aquel que quiera ser el más grande deberá hacerse el más pequeño.

Hacerse pequeño implica valor, humildad a la vez de seguridad en uno mismo. Si el maestro sabes quién es y su conoce su potencial, no tendrá miedo a mostrarse tal y cómo es, con sus virtudes y sus defectos. El líder servidor no tiene miedo a disculparse con sus estudiantes si es que ha hecho algo mal, no duda en perdonar una ofensa; es rápido en olvidar y lento en enojarse.

En última instancia, Jesús está diciendo que observes las motivaciones de tu corazón. Te recuerda que vuelvas al origen de por qué haces lo que haces. Si tu corazón busca reconocimiento, una posición de poder y se ha vuelto exigente, obstinado y frío, la relación con tus estudiantes será de obediencia por temor más que por amor. Sin embargo, si regresas a tu motivación original sabiendo que el servicio es lo más importante, tus estudiantes te seguirán por amor, por lealtad y por el ejemplo que tú has puesto.

Si quieres ser respetado por tus estudiantes sé el primero en respetar, si quieres ser amado, se el primero en amar, si quieres que te sigan, sé el primero en abrir el camino. El líder servidor no tiene miedo ni duda de su papel, porque sabe que su labor es demasiado importante como dejar que el ego se meta de por medio.

 

 

Friday, March 28, 2014

vosotros sois la luz del mundo


 
Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones

(Mateo 5:14-16 LBLA)

La luz representa todo lo bueno del ser humano: la belleza, el amor, el buen ejemplo, la obra desinteresada, la generosidad, la honestidad, el sacrificio, la valentía, el desapego, la compasión o la amistad entre muchos otros. Es decir, Jesús les está diciendo a sus discípulos que ellos son todo eso. Sin embargo, la realidad bajo un prisma humano era muy distinta de lo que él estaba diciendo. Mateo era recolector de impuestos, Pedro un pescador, impulsivo y mal hablado, Tomás no confiaba en nadie, Juan era consentido y hasta cierto punto vanidoso. Ninguno de sus discípulos al momento de Jesús llamarlos así era la luz del mundo. No obstante, el maestro eligió llamarlos la luz del mundo, mirando a través de sus ojos de fe.

Fue un paso más allá y les dijo “si la luz está en vosotros, no la escondáis, salid al mundo y mostrad vuestras buenas obras”. Ahora no sólo les está diciendo que la bondad, el valor, la generosidad y la compasión reside en ellos, les está diciendo que hagan algo con esas cualidades benignas que ya tienen dentro. Yo me imagino que la primera reacción de los discípulos fue de incredulidad “¿Yo soy la luz del mundo?”, “¿Jesús quiere que mi luz brille delante de los hombres? ¿Cómo lo voy a hacer, si ni siquiera puedo dominar mis propios impulsos?”. Pero lo cierto es que ese grupo de hombres temerosos, inseguros y dependientes de su maestro hicieron de tripas corazón y salieron a mundo y lo transformaron, llevando las buenas noticias del evangelio y sacrificando, en última instancia, su vida por aquello en lo que creían era la causa más noble que haya existido.

La pre-adolescencia y la adolescencia están llenas de oscuridad. El joven sueña apasionadamente con hacer grandes cosas pero las miles de interrogantes sumadas a la confusión de encontrarse en un periodo de transición físico, emocional e incluso mental, hacen que el adolescente tenga poca estabilidad. Un día está seguro de lo que quiere hacer en la vida y al otro cambia de opinión. Esta convulsión le impide visualizar su destino con ojos de fe y es aquí donde el maestro de corazón debe ofrecer sus palabras de fe sobre su vida.

Ya tienes todo lo que necesitas. Tus dones no llegarán mañana, ni en un año, ni en diez ya habitan en tu interior. No tienes que esperar para hacer buenas obras porque eres joven y no tienes dinero, puedes donar tu tiempo, tu energía, tu pasión. No tienes que tener un puesto de influencia para cambiar el mundo, en el lugar en el que estás puedes hacer la diferencia. Brilla allí a donde estás, saca a la luz todo el potencial que hay en ti que ya está vivo y esperando despertar.

La adolescencia es el periodo más apasionante del ser humano. El adolescente tiene una capacidad de soñar como nunca tendremos. El adulto es bueno calculando, analizando tomando precauciones, pero es la valentía, el coraje el ingenio y la osadía de jóvenes la que ha impulsado a la humanidad y conquistar nuevos terrenos. Despertemos el potencial de nuestros estudiantes haciéndoles saber que ellos son personas que van a hacer algo grande, que su aportación puede cambiar el curso de la historia, que su corazón puede brillar tanto que ilumine por donde quiera que caminen. Seamos el detonante que necesitan para desarrollar todo lo bueno que ya existe en su interior.

 

 

Wednesday, March 26, 2014

ser parte de la solucion y no del problema: como sanar los corazones de nuestros estudiantes


 
Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo

(Mateo 4:23 LBLA)

En el tiempo de Jesús, los fariseos enseñaban la ley y advertían que aquel que no la siguiera caería en pecado y por tanto en condenación de Dios. Jesús sin embargo, enseñaba sobre Dios y después daba buenas noticias, es decir un mensaje de gracia y de esperanza.  Esa semilla de esperanza en los corazones de las personas era la que lograba sanarlas de sus dolencias.

¿Qué tiene esto que ver con la educación? Preguntarás. Muy sencillo. Si seguimos el modelo de los fariseos, enseñaremos condenación. Es decir, establecemos nuestras reglas primero, enseñamos la materia, ponemos las exigencias y a partir de ahí habrán dos tipos de estudiantes: los que las cumplen y los que no. Como maestros de la ley, ensalzamos a los que la superan y condenamos a los que la incumplen. Ese sentimiento de culpa no les ayuda a sanar sus dolencias. Aquí me refiero con dolencias a los patrones establecidos de conducta (resistencia a la autoridad, rebeldía, falta de concentración…etc..) El estudiante sigue cargando con su “enfermedad” y nosotros nunca fuimos la cura para traer una solución al problema.

Pero si en lugar de ese modelo tradicional seguimos el modelo de Jesús, enseñaremos nuestra materia sobre la base de la gracia, incorporando a nuestra clase mensajes de aliento, buenas noticias, fe y un futuro brillante a cada uno de nuestros estudiantes, pero especialmente a aquellos que más lo necesitan, no necesariamente los que más se lo merecen. Si practicamos la gracia con ellos, la comprensión y la empatía, entonces estaremos preparando su corazón para recibir sanación. Cuando por su falta de esfuerzo reciben ánimo, surge un deseo auténtico de cambiar. Cuando por su rebeldía reciben afecto, emerge un sentimiento sincero de cambio: en efecto, se produce la sanación de su corazón.

Es fácil alabar a aquellos que hacen lo que deben hacer, pero se requiere un maestro de corazón para alentar a aquel que a pesar de su actuación da gracia y amor incondicional, independientemente de sus resultados. Un famoso entrenador de la NBA se encontraba en una rueda de prensa cuando un periodista no pudo evitar preguntarle: “Con el tiempo de observarle, he notado que usted nunca celebra las victorias ni las buenas jugadas de sus jugadores. A penas les da una palmada en el hombro. Sin embargo,  hoy su equipo perdió por un tiro decisivo que su jugador principal falló en el último segundo. Inmediatamente, usted se fue a abrazarlo y a consolarlo ¿por qué hizo esto? El entrenador tomó unos segundos y respondió: Cuando mis jugadores lo hacen bien, no me necesitan a mí, tienen al público, miles de personas animándoles. Sin embargo, cuando fallan es cuando más debo estar allí con ellos. Debo asegurarme de que no pierden su confianza e si mismos. Mi misión es devolvérsela recordándoles la fe que tengo en ellos.

Como este sabio entrenador, nuestra misión es la de cubrir los errores de nuestros estudiantes, como lo hizo Jesús nuestro papel es enseñar sobre la base de la gracia y el amor y esto producirá sanación en nuestros estudiantes. Autoestimas quebradas por años se recompondrán corazones inseguros se estableceran, sueños impensables se harán realidad, todo porque alguien creyó en ellos y se tomó el tiempo de expresárselo. Seamos parte de la solución y no del problema.

 

Tuesday, March 25, 2014

Las enseñanzas del corazón del maestro perduran toda una vida

 
Aquel que tiene corazón de maestro busca ocasiones para enseñar lecciones de por vida. Es increíble para mí pensar que las lecciones que Jesús plantó en los corazones de sus discípulos duraron en su retina toda una vida, transformándola de una manera irreversible. Mateo no escribió su evangelio hasta el 60 o el 65 D.C. Marcos escribió suyo entre el 55 y el 65 D.C. Lucas, doctor de profesión, decidió escribir su evangelio en el 60 D.C. El último en sumarse a contar la historia de Jesús fue Juan, el discípulo amado, casi 90 años después de la muerte de su querido maestro!!
Las huellas que dejaron las enseñanzas de Jesús marcaron la vida de estos hombres para siempre. Hasta el punto de recordar palabra por palabra cada una de las lecciones que de él recibieron. Jesús siempre buscó el momento adecuado, el lugar preciso y la persona que más necesitaba escuchar la lección que él tenía para sus discípulos. Las palabras de Jesús están cargadas de significado, autoridad, sabiduría y sobre todo amor.
Como maestros podemos sentirnos limitados en nuestra habilidad de impactar la vida de nuestros estudiantes de esa manera. Pero a veces las cosas que menos podemos imaginar pueden cambiar una vida. El pastor Joel Osteen, contaba una vez esta emocionante historia. La Sra. Thompson enseñaba su última clase de la tarde. Los estudiantes estaban revueltos y con pocas ganas de trabajar. Viendo ella su estado de ánimo, decidió hacer algo diferente para dinamizar el ambiente. Les dio una hoja de papel y les dijo que escribieran su nombre en la parte de arriba. Después pidió que pasasen las hojas por cada uno de los estudiantes, los cuales debían escribir algo positivo que veían en la persona cuyo nombre se hallaba en la hoja.
En la clase se podía sentir la emoción y las risas mientras las hojas pasaban de mano en mano. Al finalizar la actividad, la Sra. Thompson recogió las hojas y se las llevó a casa para pasarlas a limpio. Al día siguiente le entregó a cada niño su carta perfectamente escrita en un documento bellamente decorado. Los estudiantes leyeron atónitos las cosas que sus compañeros habían dicho de ellos. Algunos no podían salir de su asombro. “Wow, no sabía que mis compañeros pensaban eso de mí”, dijo uno de los chicos sorprendido.
Casi 20 años más tarde, la Sra. Thompson recibió un e-mail de que Jerry, uno de los chicos que se hallaba en esa clase, había fallecido trágicamente en combate. La familia la invitaba a su funeral. La Sra. Thompson lloró al conocer la noticia y se presentó a la ceremonia con enorme tristeza en el corazón. Cuando llegó a la casa, su familia, la recibió con gran afecto y cariño. Para sorpresa de la Sra. Thompson la mayoría de los muchachos de aquella clase estaban en el funeral. La mamá de Jerry sacó una hoja de papel arrugada y doblada y se la entregó a la Sra. Thompson diciéndole “Jerry hubiera querido que usted tuviera esto”. La Sra. Thompson abrió la carta y lágrimas rodaron por su mejilla al comprobar que se trataba de la carta que había escrito aquel día. Poco a poco, el resto de los muchachos de la clase comenzaron a sacar de sus billeteras y bolsos la misma hoja que guardaban desde aquel día. La Sra. Thompson no pudo contener las lágrimas de emoción de comprobar lo que una sola actividad causó en las vidas de sus estudiantes.
Nosotros no sabemos que es lo que va a impactar las vidas de nuestros estudiantes, pero sí que debemos de empezar nuestro día con la seguridad de que todo lo que pasa en nuestro salón da forma a las vidas y a los corazones de nuestros estudiantes.
 

Monday, March 24, 2014

Lecciones que cambian una vida


Aquel que tiene corazón de maestro busca ocasiones para enseñar lecciones de por vida. Es increíble para mí pensar que las lecciones que Jesús plantó en los corazones de sus discípulos duraron en su retina toda una vida, transformándola de una manera irreversible. Mateo no escribió su evangelio hasta el 60 o el 65 D.C. Marcos escribió suyo entre el 55 y el 65 D.C. Lucas, doctor de profesión, decidió escribir su evangelio en el 60 D.C. El último en sumarse a contar la historia de Jesús fue Juan, el discípulo amado, casi 90 años después de la muerte de su querido maestro!!

Las huellas que dejaron las enseñanzas de Jesús marcaron la vida de estos hombres para siempre. Hasta el punto de recordar palabra por palabra cada una de las lecciones que de él recibieron. Jesús siempre buscó el momento adecuado, el lugar preciso y la persona que más necesitaba escuchar la lección que él tenía para sus discípulos. Las palabras de Jesús están cargadas de significado, autoridad, sabiduría y sobre todo amor.

Como maestros podemos sentirnos limitados en nuestra habilidad de impactar la vida de nuestros estudiantes de esa manera. Pero a veces las cosas que menos podemos imaginar pueden cambiar una vida. El pastor Joel Osteen, contaba una vez esta emocionante historia. La Sra. Thompson enseñaba su última clase de la tarde. Los estudiantes estaban revueltos y con pocas ganas de trabajar. Viendo ella su estado de ánimo, decidió hacer algo diferente para dinamizar el ambiente. Les dio una hoja de papel y les dijo que escribieran su nombre en la parte de arriba. Después pidió que pasasen las hojas por cada uno de los estudiantes, los cuales debían escribir algo positivo que veían en la persona cuyo nombre se hallaba en la hoja.

En la clase se podía sentir la emoción y las risas mientras las hojas pasaban de mano en mano. Al finalizar la actividad, la Sra. Thompson recogió las hojas y se las llevó a casa para pasarlas a limpio. Al día siguiente le entregó a cada niño su carta perfectamente escrita en un documento bellamente decorado. Los estudiantes leyeron atónitos las cosas que sus compañeros habían dicho de ellos. Algunos no podían salir de su asombro. “Wow, no sabía que mis compañeros pensaban eso de mí”, dijo uno de los chicos sorprendido.

Casi 20 años más tarde, la Sra. Thompson recibió un e-mail de que Jerry, uno de los chicos que se hallaba en esa clase, había fallecido trágicamente en combate. La familia la invitaba a su funeral. La Sra. Thompson lloró al conocer la noticia y se presentó a la ceremonia con enorme tristeza en el corazón. Cuando llegó a la casa, su familia, la recibió con gran afecto y cariño. Para sorpresa de la Sra. Thompson la mayoría de los muchachos de aquella clase estaban en el funeral. La mamá de Jerry sacó una hoja de papel arrugada y doblada y se la entregó a la Sra. Thompson diciéndole “Jerry hubiera querido que usted tuviera esto”. La Sra. Thompson abrió la carta y lágrimas rodaron por su mejilla al comprobar que se trataba de la carta que había escrito aquel día. Poco a poco, el resto de los muchachos de la clase comenzaron a sacar de sus billeteras y bolsos la misma hoja que guardaban desde aquel día. La Sra. Thompson no pudo contener las lágrimas de emoción de comprobar lo que una sola actividad causó en las vidas de sus estudiantes.

Nosotros no sabemos que es lo que va a impactar las vidas de nuestros estudiantes, pero sí que debemos de empezar nuestro día con la seguridad de que todo lo que pasa en nuestro salón da forma a las vidas y a los corazones de nuestros estudiantes.

 

Sunday, March 23, 2014


Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres
(Mateo 5: 13 LBLA)

Cuando decimos que una persona tiene “salero” queremos decir que tiene gracia, algo auténtico que los distingue de los demás. Lo que Jesús está diciendo en este pasaje es que si perdemos nuestra esencia, aquello que nos distingue del resto de las personas, terminaremos siendo quienes no somos y por lo tanto perdiendo nuestra capacidad de impactar a otros con nuestra presencia única. La esencia de una persona se puede definir con las siguientes cualidades:

Entusiasmo por vivir

Sentido del humor

Empatía por los demás

Naturalidad

Cercanía

Imaginación

Autenticidad

Si como maestros hemos creado una doble identidad, más seria y solemne, para mantener la disciplina o para hacernos respetar, ese papel terminará por fosilizarse en tanto estemos al frente de nuestra clase. Jesús nos anima a que como maestros decidamos ser nosotros mismos y traigamos esa parte nuestra al salón de clase. No debemos de tener miedo de mostrarnos como somos, de hablarles de quiénes éramos y cuáles son nuestros sueños en la vida.

Esa sinceridad trae una brisa de aire fresco a tu día a día y a la dinámica con tus estudiantes, los cuales se sienten más a gusto contigo. Esa cercanía permite en última instancia reír con ellos y disfrutar de la enseñanza. El otro día fue el día de la francofonía en mi escuela y yo hablé español con acento francés como una broma. Mis estudiantes se rieron tanto que me contagiaron. Por más de diez minutos no pude dejar de reírme, hasta que finalmente recuperé la compostura otra vez.

No estoy diciendo que no hay ocasiones en las que debas poner disciplina o que sucedan cosas desagradables. Estas pueden suceder, sin embargo es vital que evites que ese hecho siente un precedente y cambie tu humor por el resto de tu día o tal vez tu semana o peor aún que establezca una dinámica distante con tu clase. El rey Salomón dice en Proverbios 4:23 “Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida”.

De manera que, sé tú mismo en tu aula. Trae tu lado más auténtico y hazlo parte de tus lecciones, incorpora el sentido del humor, la alegría, el entusiasmo y la imaginación a tu día a día escolar y contempla como tu relación con tus estudiantes llega a nuevos niveles. Preserva la sal de tu personalidad, guarda tu esencia y por sobre todas las cosas guarda tu corazón, porque de él emanará aquello que enseñas.

Saturday, March 22, 2014

la creatividad puede transformar lo tradicional en algo poco convencional

Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde.
(Juan 2:5-7 LBLA)
En el primer milagro que realiza Jesús demuestra su creatividad y rapidez de pensamiento. Es curioso que elige esas tinajas, que normalmente se utilizaban para rituales de purificación serios y ceremoniosos. Sin embargo, cuando Jesús las usa para transformar el agua el vino el resultado es vida y celebración. Es decir, Jesús utiliza algo tradicional, para transformarlo en algo poco convencional, algo serio, pasa a ser algo que celebra la vida.
El principio pedagógico detrás de este pasaje es muy importante y apunta a la capacidad del maestro de utilizar su material a través de su propia creatividad. Yo no estoy diciendo que un maestro deba improvisar todo el tiempo. Estoy de acuerdo con seguir un temario y un libro de texto. Pero la cualidad de traer la vida a aquello que enseñamos es lo que crea la diferencia entre un ritual impersonal y una lección que se recordará de por vida.
De hecho, es curioso, que la palabra creatividad se pueda descomponer de la siguiente manera “crea-en-ti-vida”. Es decir, en tanto el docente busca en su interior soluciones creativas para presentar material ya establecido la dinámica de la clase seguirá viva, vibrante y llena de contenido significativo tanto para los estudiantes como para el propio maestro.
No importa tanto QUÉ enseñamos sino el CÓMO lo enseñamos. En un estudio realizado en una prestigiosa universidad amerciana quería probar los efectos de la creatividad en las personas y su interacción. Los estudiantes eligieron la salida de una estación de metro en la que había una escalera mecánica y una convencional. Naturalmente, todo el mundo elegía la mecánica, puesto que era más fácil y requería menos esfuerzo. Los estudiantes idearon una forma para que todo el mundo cambiase de opinión y subiera por las otras escaleras, a pesar de ser más trabajoso.
Durante la noche, pintaron las escaleras como si fueran un piano e incluso hicieron que sonaran al pisarlas. A la mañana siguiente, los estudiantes se sentaron en la sala de cámaras a comprobar el resultado de su experimento. Asombrados contemplaron como todo el mundo, incluyendo ancianos, niños, conocidos y desconocidos subían por las esclareas convencionales jugando mientras tocaban el piano juntos con sus pies. Los viandantes no sólo decidieron subir las escaleras, a pesar de su dificultad, sino que cooperaron en grupos de manera espontánea y desinteresada.
La creatividad hace que nuestros estudiantes hagan aquello que es más difícil pero más benficioso sin esfuerzo, hace que cooperen y se relaciones de una manera más sana y saludable y por último también trae la vida a ambos estudiantes y maestros. Sigamos el modelo de Jesús y transformemos el agua en vino, lo tradicional en poco convencional.  

Friday, March 21, 2014

Mirar las posibilidades y no las debilidades

Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia.
(Mateo16:18 LBLA)
Es curioso porque de todos los discípulos Pedro es el más inestable e impulsivo. Si yo tuviera que elegir un líder para sucederme en mi empresa Simón sería la última persona en la que yo pensaría. Siempre hablaba antes de pensar, era de temperamento acalorado y con poca paciencia. De hecho, poco después de que Jesús le declarase la roca sobre la que fundaría su iglesia, Pedro negó a su buen maestro y amigo, no una sino tres veces.
Sin embargo, Jesús vio su corazón. Él pudo ver que en su futuro había algo diferente a su pasado, vio sus posibilidades y no sus debilidades. Por eso le cambió su nombre, de Simón (hoja de hierba) por Pedro (piedra). Jesús quería cambiar su nombre porque sabía que Pedro no cambiaría de la noche a la mañana y que todavía mostraría su lado más humano e imperfecto.
Jesús vio con ojos de fe a Simón y lo llamó Pedro, y aún fue más lejos y lo nombró la piedra sobre la que edificaría su iglesia. Es decir, Jesús llamó lo que no era como si ya fuera. El principio pedagógico detrás de este pasaje es muy poderoso. Como maestros debemos mirar no a la actuación de nuestros estudiantes sino a su corazón. Mirando hacia el futuro, con ojos de fe debemos declarar algo bueno en su futuro. Cuando lo hacemos algo sucede en su interior. Aunque con los años sigan mostrando los mismos patrones de impulsividad, distracción o falta de atención su corazón está germinando una semilla que se habló tiempo atrás. Y es sólo cuestión de tiempo que esa semilla se convierta en un fruto.
Como maestros podemos imitar el modelo de Jesús declarando un futuro prometedor sobre la vida de nuestros estudiantes, independientemente de su actuación actual. Si miramos a su corazón y vemos sus posibilidades y no sus debilidades.
Yo soy un vivo ejemplo de esa práctica, pues yo era un mal estudiante. Repetí dos años en secundaria, pero aun así tuve dos maestros (Antonio Matás y Pepa Rico) que se atrevieron a llamarme talentoso, creativo, diligente, enfocado, cuando yo no veía nada de eso. Nadie pensaba que llegaría a la universidad pero llegué, gracias a una nueva motivación nacida de su depósito de fe en mí. Terminé la universidad y proseguí con mi Máster en EEUU. Hoy día puedo decir, que lo que hicieron mis maestros no les costó dinero, no les llevó mucho tiempo, solamente lo hicieron sinceramente desde el fondo de su corazón. Sin embargo, los resultados de esas palabras de esperanza cambiaron mi vida para siempre.
Así que os animo a que llaméis a aquello que no es como si lo fuera, os animo a mirar al corazón de vuestros estudiantes y no a sus resultados.

Thursday, March 20, 2014

Tu entusiasmo: la única razón para que los demás te sigan.

 
17 Y Jesús les dijo: Seguidme, y yo haré que seáis pescadores de hombres. 18Y dejando al instante las redes, le siguieron
Marcos 1:17-18

Entusiasmo se compone de (en Theos), es decir, llevar a Dios a dentro en cualquier cosa que hagas. Llevar a Dios a dentro significa estar en el lugar para el cual has sido creado, allí donde tus talentos y dones, están al servicio de otros para beneficio mutuo (el tuyo propio y el de los demás).

El entusiasmo también significa tener una dirección clara de dónde vienes, quién eres y a dónde quieres ir. Ese entusiasmo tiene la capacidad de despertarlo en otras personas. Con el solo hecho de estar en contacto con ellos. El fuego de su corazón, la claridad de su visión remueve algo en el interior de los otros, que hacen que quieran ser partícipes de eso.

Jesús no tiene que dar un largo discurso, ni debe explicarles su propósito. Ni si quiera necesita presentarles su plan a largo plazo. Todo lo dice con su presencia. A la sencilla orden de "Seguidme" los perscadores se convirtieron en discípulos, dejaron sus redes y le siguieron.

Hay un principio pedagógico muy importante. Jesús les promete que serán Pescadores de hombres. Es decir, les promete que lo que van a hacer con él es mucho más significativo que lo que estaban haciendo. Ser pescador de peces es una rutina aburrida que no te lleva a ninguna parte, sin embargo ser pescador de hombres es vivir una vida de propósito, llena de emoción, entrega y satisfacción. El primer trabajo es fácil y predecible, el Segundo en cambio es difícil, pero intensamente apasionante.

Nuestros estudaintes dejarán sus redes (sus patrones de pereza, reveldía, resistencia...) para seguirnos cuando vean claridad de dirección, propósito, sentido y emoción a lo que hacen. Si ellos sienten que lo que les ofreces es auténtico, y les aportará conocimiento tanto de su mundo el interior como del exterior, ellos bajarán sus defensas para entregarse de corazón a la tarea de seguirte en aquello que tú propones.

Sigamos el modelo de Jesús, seamos maestros llenos de entusiasmo. Avivemos nuestros propios sueños para poder contagiar a nuestros estudiantes.