Tuesday, January 27, 2015

Acércate a la luz hoy

Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que prectica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.
(Juan 3:20-21 NVI)

Hay una voz que no podemos silenciar: esa es la voz de nuestra conciencia. Esa voz nunca deja de decirnos cuando estamos alejándonos del camino correcto. Aunque algunos piensan que después de un tiempo la voz de la conciencia deja de advertir, yo pienso que en realidad no es así. La conciencia de la luz y de la verdad siempre continúan vivas en el ser humano. Es por eso que no importa cuánto alguien se haya desviado de su rumbo en la vida, la conciencia de Nuevo le va a indicar un cambio de sentido.

Hasta que un día el corazón está receptive y dispuesto a escuchar. Puede ser un día en el que se sienta débil, perdido, confuse o necesitado. Ese día de rendición, la conciencia le repite una vez más "no puedes tú solo, no sigas por ahí, da la vuelta, existe un camino mejor". Ese día el hombre decide abandoner la obscuridad para dejarse abrazar por la luz, abandona la hipocresia para habitar en la verdad, desiste de hacer todo en sus propios esfuerzos para descansar en la certeza de que Dios obra en su nombre y a su favor. Ese día es un Nuevo amanecer, un nuevo comienzo.

Como maestros sabemos que muchos de nuestros estudiantes, especialmente  los adolescents caminan por esa etapa de oscuridad y de confusion, en la cual rehuyen de la autoridad y se niegan a ser controlados. Esa rebeldía es innata al ser humano. Nosotros, al igual que lo hace Dios, debemos esperar pacientemente, hasta que un día se desplomen y se den cuenta de que nuestra intención siempre fue la de restaurarlos, aceptarlos, y amarlos tal y como son. Así que en este día permita que aquellos que están caminando en la obscuridad lo hagan. Tú solamente esperalos pacientemente. mostrandoles la luz y el camino de regreso.

Monday, January 26, 2015

¿necesitas hoy sabiduria?

"Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y levadas de un lado a otro por el viento".
(Santiago 1: 5-6 NVI)

Yo sé que cuando llego a mi clase a las seis de la mañana un nuevo día está por empezar. Muchas cosas van a venir a mí, unas ya las anticipaba, otras sin embargo no. Para todas ellas necesitaré sabiduría, cómo reaccionar justamente, cómo mantener mi oído atento y mi corazón receptive dependen de unos breves minutos en intimidad con Dios en los cuales le pido que me extienda su sabiduría en este día.

La sabiduría no es como un título, o un diploma, no se gana un día y se conserva toda la vida. La sabiduría la tomamos prestada de Dios. Muchos se creen merecedora y galardonados de esta por su años y veteranía, no obstante, la sabiduría viene igual que se va y una actitud arrogante es la muestra más clara de que hace tiempo se fue.

A parte de la actitud humilde, casi como la de un niño, Santiago nos pide que tengamos fe cuando la pidamos, para que no seamos como un ola dividida, zarandeada de un lado para el otro. Pedir en fe, simplemente significa saber que le estamos pidiendo a la fuente de todas las fuentes. Tenemos la certeza de que la respuesta no sera un "quizás", un "me lo pensaré", o un "en un momento". Dios da generosamente y lo hace sin retrasos.

Si en este día necesitas sabiduría únete conmigo en oración:
Señor Jesús, te necesito hoy más que nunca
Necesito de tu sabiduría para saber responder a las circonstancias y situaciones que me van a rodear hoy. Necesito tu compasión, para saber escuchar, necesito tu fuerza para ser firme con la injusticia, necesito tu intuición para distinguir las dobles intenciones, necesito tu claridad para tomar simples decisions. No quiero hacer nada alejado de ti, nada que se aleje de tu voluntad. Úsame en este día y en los días por venir. En tu nombre Señor Jesús. Amén.

Tuesday, January 20, 2015

Las leyes y las normas

-Escúchenme todos -dijo- y entiendan esto: Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la personas es lo que la contamina.
(Marcos 7:14 NVI)

Los discípulos de Jesús se sientan a la mesa a comer, pero se olvidan de lavarse las manos. no lo hacen con mala intención, sino que no está dentro de sus costumbres. Sin embargo, para los fariseos esto es un escándalo. Vienen a Jesús y le llaman la atención por la falta de pulcritud de sus seguidores. Jesús no pierde la oportunidad de confrontarlos y llamarlos hipócritas, por considerar tan minuciosamente esas leyes legalistas, pero abandonar los cuidados básicos, como la atención a los padres, a lo huérfanos, viudas y otros necesitados.

Jesús deja muy claro que lo realmente importante no son las reglas, normas y regulaciones. Seguirlas a raja table no te hace major persona, ni más justo, ni más professional, ni más ético. En un mundo donde todos estamos supeditados a leyes, legislaciones y autoridades, Jesús nos dice que importa es lo que hay en nuestro corazón. El estado de éste determinará nuestras intenciones. Las acciones externas son solo eso: rituales, metodologías, regulaciones...

Muchos administradores viven con la ley en una mano y con una maza en la otra, midiendo a los demás por el acatamiento de las normas escolares establecidas. Jesús nos dice "no te obsesiones por todas esas cosas, haz todo lo que haces con amor, con ilusión, lleno de bondad y buena intención y no violarás ninguna ley".