Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que prectica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.
(Juan 3:20-21 NVI)
Hay una voz que no podemos silenciar: esa es la voz de nuestra conciencia. Esa voz nunca deja de decirnos cuando estamos alejándonos del camino correcto. Aunque algunos piensan que después de un tiempo la voz de la conciencia deja de advertir, yo pienso que en realidad no es así. La conciencia de la luz y de la verdad siempre continúan vivas en el ser humano. Es por eso que no importa cuánto alguien se haya desviado de su rumbo en la vida, la conciencia de Nuevo le va a indicar un cambio de sentido.
Hasta que un día el corazón está receptive y dispuesto a escuchar. Puede ser un día en el que se sienta débil, perdido, confuse o necesitado. Ese día de rendición, la conciencia le repite una vez más "no puedes tú solo, no sigas por ahí, da la vuelta, existe un camino mejor". Ese día el hombre decide abandoner la obscuridad para dejarse abrazar por la luz, abandona la hipocresia para habitar en la verdad, desiste de hacer todo en sus propios esfuerzos para descansar en la certeza de que Dios obra en su nombre y a su favor. Ese día es un Nuevo amanecer, un nuevo comienzo.
Como maestros sabemos que muchos de nuestros estudiantes, especialmente los adolescents caminan por esa etapa de oscuridad y de confusion, en la cual rehuyen de la autoridad y se niegan a ser controlados. Esa rebeldía es innata al ser humano. Nosotros, al igual que lo hace Dios, debemos esperar pacientemente, hasta que un día se desplomen y se den cuenta de que nuestra intención siempre fue la de restaurarlos, aceptarlos, y amarlos tal y como son. Así que en este día permita que aquellos que están caminando en la obscuridad lo hagan. Tú solamente esperalos pacientemente. mostrandoles la luz y el camino de regreso.
Corazón de maestro (enseñanza inspirada en el modelo de Jesús)
Tuesday, January 27, 2015
Monday, January 26, 2015
¿necesitas hoy sabiduria?
"Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y levadas de un lado a otro por el viento".
(Santiago 1: 5-6 NVI)
Yo sé que cuando llego a mi clase a las seis de la mañana un nuevo día está por empezar. Muchas cosas van a venir a mí, unas ya las anticipaba, otras sin embargo no. Para todas ellas necesitaré sabiduría, cómo reaccionar justamente, cómo mantener mi oído atento y mi corazón receptive dependen de unos breves minutos en intimidad con Dios en los cuales le pido que me extienda su sabiduría en este día.
La sabiduría no es como un título, o un diploma, no se gana un día y se conserva toda la vida. La sabiduría la tomamos prestada de Dios. Muchos se creen merecedora y galardonados de esta por su años y veteranía, no obstante, la sabiduría viene igual que se va y una actitud arrogante es la muestra más clara de que hace tiempo se fue.
A parte de la actitud humilde, casi como la de un niño, Santiago nos pide que tengamos fe cuando la pidamos, para que no seamos como un ola dividida, zarandeada de un lado para el otro. Pedir en fe, simplemente significa saber que le estamos pidiendo a la fuente de todas las fuentes. Tenemos la certeza de que la respuesta no sera un "quizás", un "me lo pensaré", o un "en un momento". Dios da generosamente y lo hace sin retrasos.
Si en este día necesitas sabiduría únete conmigo en oración:
Señor Jesús, te necesito hoy más que nunca
Necesito de tu sabiduría para saber responder a las circonstancias y situaciones que me van a rodear hoy. Necesito tu compasión, para saber escuchar, necesito tu fuerza para ser firme con la injusticia, necesito tu intuición para distinguir las dobles intenciones, necesito tu claridad para tomar simples decisions. No quiero hacer nada alejado de ti, nada que se aleje de tu voluntad. Úsame en este día y en los días por venir. En tu nombre Señor Jesús. Amén.
(Santiago 1: 5-6 NVI)
Yo sé que cuando llego a mi clase a las seis de la mañana un nuevo día está por empezar. Muchas cosas van a venir a mí, unas ya las anticipaba, otras sin embargo no. Para todas ellas necesitaré sabiduría, cómo reaccionar justamente, cómo mantener mi oído atento y mi corazón receptive dependen de unos breves minutos en intimidad con Dios en los cuales le pido que me extienda su sabiduría en este día.
La sabiduría no es como un título, o un diploma, no se gana un día y se conserva toda la vida. La sabiduría la tomamos prestada de Dios. Muchos se creen merecedora y galardonados de esta por su años y veteranía, no obstante, la sabiduría viene igual que se va y una actitud arrogante es la muestra más clara de que hace tiempo se fue.
A parte de la actitud humilde, casi como la de un niño, Santiago nos pide que tengamos fe cuando la pidamos, para que no seamos como un ola dividida, zarandeada de un lado para el otro. Pedir en fe, simplemente significa saber que le estamos pidiendo a la fuente de todas las fuentes. Tenemos la certeza de que la respuesta no sera un "quizás", un "me lo pensaré", o un "en un momento". Dios da generosamente y lo hace sin retrasos.
Si en este día necesitas sabiduría únete conmigo en oración:
Señor Jesús, te necesito hoy más que nunca
Necesito de tu sabiduría para saber responder a las circonstancias y situaciones que me van a rodear hoy. Necesito tu compasión, para saber escuchar, necesito tu fuerza para ser firme con la injusticia, necesito tu intuición para distinguir las dobles intenciones, necesito tu claridad para tomar simples decisions. No quiero hacer nada alejado de ti, nada que se aleje de tu voluntad. Úsame en este día y en los días por venir. En tu nombre Señor Jesús. Amén.
Tuesday, January 20, 2015
Las leyes y las normas
-Escúchenme todos -dijo- y entiendan esto: Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la personas es lo que la contamina.
(Marcos 7:14 NVI)
Los discípulos de Jesús se sientan a la mesa a comer, pero se olvidan de lavarse las manos. no lo hacen con mala intención, sino que no está dentro de sus costumbres. Sin embargo, para los fariseos esto es un escándalo. Vienen a Jesús y le llaman la atención por la falta de pulcritud de sus seguidores. Jesús no pierde la oportunidad de confrontarlos y llamarlos hipócritas, por considerar tan minuciosamente esas leyes legalistas, pero abandonar los cuidados básicos, como la atención a los padres, a lo huérfanos, viudas y otros necesitados.
Jesús deja muy claro que lo realmente importante no son las reglas, normas y regulaciones. Seguirlas a raja table no te hace major persona, ni más justo, ni más professional, ni más ético. En un mundo donde todos estamos supeditados a leyes, legislaciones y autoridades, Jesús nos dice que importa es lo que hay en nuestro corazón. El estado de éste determinará nuestras intenciones. Las acciones externas son solo eso: rituales, metodologías, regulaciones...
Muchos administradores viven con la ley en una mano y con una maza en la otra, midiendo a los demás por el acatamiento de las normas escolares establecidas. Jesús nos dice "no te obsesiones por todas esas cosas, haz todo lo que haces con amor, con ilusión, lleno de bondad y buena intención y no violarás ninguna ley".
(Marcos 7:14 NVI)
Los discípulos de Jesús se sientan a la mesa a comer, pero se olvidan de lavarse las manos. no lo hacen con mala intención, sino que no está dentro de sus costumbres. Sin embargo, para los fariseos esto es un escándalo. Vienen a Jesús y le llaman la atención por la falta de pulcritud de sus seguidores. Jesús no pierde la oportunidad de confrontarlos y llamarlos hipócritas, por considerar tan minuciosamente esas leyes legalistas, pero abandonar los cuidados básicos, como la atención a los padres, a lo huérfanos, viudas y otros necesitados.
Jesús deja muy claro que lo realmente importante no son las reglas, normas y regulaciones. Seguirlas a raja table no te hace major persona, ni más justo, ni más professional, ni más ético. En un mundo donde todos estamos supeditados a leyes, legislaciones y autoridades, Jesús nos dice que importa es lo que hay en nuestro corazón. El estado de éste determinará nuestras intenciones. Las acciones externas son solo eso: rituales, metodologías, regulaciones...
Muchos administradores viven con la ley en una mano y con una maza en la otra, midiendo a los demás por el acatamiento de las normas escolares establecidas. Jesús nos dice "no te obsesiones por todas esas cosas, haz todo lo que haces con amor, con ilusión, lleno de bondad y buena intención y no violarás ninguna ley".
Wednesday, July 9, 2014
Trata a los demas igual que te gustaria ser tratado
“Trata a los demás tal y como te gustaría ser tratado”
El fútbol es mucho más que fútbol.
Incluso para los que no son grandes aficionados a este deporte hay algo que les
mueve a apoyar a sus equipos en los mundiales. Dentro de nosotros existe un
profundo amor por nuestras raíces, es parte de nuestra identidad, quienes somos
y de dónde venimos. Apoyar a tu equipo es una forma muy saludable de reconectar
con parte de ti mismo y tu historia.
Ahora, la cosa pasa de ser saludable, a
ser nociva, cuando de repente pasas de apoyar a tu equipo a burlarte de las catástrofes
de otros equipos. Ahí estás violando las emociones de un colectivo, que al amar
sus colores se siente directamente ofendido. En ese terreno, es inevitable que
cada persona se tome personalmente los comentarios de otros aficionados irrespetuosos.
La Biblia dice que el poder de vida o muerte está en la punta de la legua. Sin
embargo, algunas personas, impulsivamente usan ese poder para insultar,
menospreciar, minimizar o ridiculizar a otros. Para mi esta es una forma de
racismo e intolerancia que la FIFA tanto se enorgullece de proteger en esta
copa Mundial. No obstante lo estamos viendo a lo largo de toda la competición.
Los medios de comunicación son los
primero en saltar al cuello de los perdedores poniéndolos en ridículo y por
extensión ridiculizando al pueblo que hay detrás. Así fue con España cuando
Holanda les ganó por un contundente 5 a 1. No hay duda que fueron mejores,
nosotros no estábamos preparados para ese partido, Sin embargo, muchos no se
primaron de mostrar su particular desprecio por la selección española, lanzando
comentarios ofensivos o simulando abierta alegría como el caso de este
aficionado.
Como ciudadanos del mundo tenemos que
llegar a un punto en el que dejemos de usar los fracasos de otros como motivo
de humor, ridículo o ironía, porque eso se llama acoso emocional o bullying
como ahora se le conoce. Es la forma más baja de impulsividad y agresión contra
los sentimientos de otra persona.
Como decía al principio, el fútbol es
mucho más que fútbol, muestra la personalidad y los valores de las personas. Si
en este campeonato tiendes a ridiculizar a otros equipos y lo expresas
abiertamente, muy probablemente lo haces con las personas a tu alrededor. Si te
ríes de las desgracias de otros equipos, muy probablemente lo haces con las
desgracias de personas en tu entorno. Tus valores salen a flote en ocasiones
como estas. Aquellos que llevamos a Cristo en el corazón, tenemos un
mandamiento bien claro “Trata a otros como a ti te gustaría ser tratado” “amate
a ti mismo igual que amas a tu prójimo”. Paradijicamente, esta competicion se juega en Brasil y la final en Rio de Janeiro, ciudad en la que impera la imponente y magananima figura de Jesus desde lo alto de una montana. La pregunta es ¿Cuándo comenzaremos a
traer las enseñanzas de Cristo en todo lo que hacemos, incluido el fútbol?
Monday, April 28, 2014
Convertirse en el milagro que otros necesitan
En una de las aldeas, Jesús conoció a un
hombre que tenía una lepra muy avanzada. Cuando el hombre vio a Jesús, se
inclinó rostro en tierra y le suplicó que lo sanara. -¡Señor!- le dijo, ¡si tú
quieres, puedes sanarme y dejarme limpio! Jesús extendió la mano y lo tocó: -Sí
quiero- dijo-. ¡Queda sano!
(Lucas 5: 12-13 NVT)
Seguramente aquel
hombre había pasado años sin recibir contacto humano. Su avanzada lepra le
había separado del mundo. La gente lo veía y se apartaba. Probablemente hasta
tuvo que separarse de su familia, por su propio bien. Atormentado acudió a
Jesús como último recurso. Tal vez esperaba que Jesús dijera las palabras, o
que le salpicara con agua sagrada. Pero en lugar de eso Jesús estiró su mano y
lo tocó. Aquel contacto humano fue lo que sano a este hombre. Eso era lo que
realmente necesitaba y anhelaba, la compasión y el amor de otra persona, que a
pesar de conocer su avanzada enfermedad, quisiera mostrarle su afecto.
Como el leproso hay
niños a nuestro alrededor que se sienten aislados, perdidos, confundidos. En la
época en la que vivimos, incluso los padres pierden la noción de lo que es
realmente esencial y pasan su tiempo con sus teléfonos o sus ordenadores. La
realidad familiar que eso genera son corazones sedientos de afecto auténtico,
contacto humano, interés incondicional. Si cómo Jesús extendemos nuestra mano a
aquellos que más lo necesitan sucederán milagros como éste que relata el
versículo de Lucas. Si somos sensibles a nuestro entorno podremos detectar esas
necesidades. Pero si sólo estamos pendientes de nuestra agenda, nuestras
necesidades y nuestro tiempo, terminaremos siendo como otro modelo más de
adulto robotizado que no es capaz de percibir la necesidad inherente al ser
humano de afecto, cariño y atención.
El pastor Joel Osteen
compartía una historia maravillosa. Dos bebés gemelos nacieron prematuros. Uno
de ellos nació con un estado de salud muy frágil. Ambos estaban en la
incubadora. Las constantes vitales de este bebé eran preocupantes. El bebé que
nació con una salud más fuerte, inconscientemente alzó su brazo y rodeó a su
hermano. El calor que éste produjo en el cuerpo del bebé enfermo ayudó a que
sus constantes vitales comenzaran a normalizarse. El hospital tomó una
instantánea del momento y llamarón a la foto “el abrazo del rescate”.
Estemos hoy alerta de
las necesidades a nuestro alrededor. Seamos sensibles a los jóvenes que anhelan
ser comprendidos o escuchados. Recordemos el poder del contacto físico, una
mano en el hombro, una palmada de ánimo o un afectuoso saludo pueden no
significa nada para nosotros, pero el mundo para el que lo recibe.
Wednesday, April 23, 2014
De nada sirve preocuparse
¿Acaso con todas sus preocupaciones
pueden añadir un solo momento a su vida?
(Mateo 6:27 NTV)
Pre-ocuparse es ocuparse de algo antes de
su debido tiempo. Es decir, es tener nuestra mente dividida entre el ahora y
algo que está por llegar, pero no perteneciente al ahora. Preocuparse también
tiene la connotación negativa de estresarse, sufrir, anticipar un resultado
negativo y trabajar mentalmente para tratar de resolverlo.
En ese estado mental el maestro no puede
hacer lo realmente importante de la enseñanza: estar presente en el proceso de
acompañamiento de sus estudiantes. Una mente saturada es una mente inquieta y
la mayoría del tiempo desenfocada. Al preocuparnos no percibimos claramente lo
que sucede a nuestro alrededor, no detectamos las señas que nos pueden indicar
la necesidad ajena. Jesús nos dice que pongamos a un lado todos esos
pensamientos, que seamos disciplinados en limpiar nuestra mente y que vivamos
nuestro día a día con una presencia consciente.
Como maestros muchas veces vivimos
consumidos por miles de pensamientos que bombardean nuestra mente. Un maestro
ejerce muchos papeles: administrador, planificador, ejecutor, pedagogo,
consejero, mentor…entre otros muchos. Luego tenemos una vida fuera de la
escuela, en la cual somos padres, esposos, hijos, hermanos, amigos…y una larga
lista. Todos esos papeles conllevan obligaciones, responsabilidades y cosas
pendientes. Si no aprendemos a vivir en el momento presente y honrar el papel
que estamos desarrollando terminamos mezclándolo todo.
Nuestro día está lleno de decisiones que
tomar, una larga lista de cosas que hacer (unas pendientes, otras urgentes,
unas a largo plazo y otras a medio o corto). No existe una forma de ser
eficiente más que estando presente, hacer lo que necesitas hacer sin querer
estar en ningún otro lugar que no sea ahora.
Para ello es esencial crear un ambiente
de paz en tu día a día. Yo, por ejemplo, trato de levantarme temprano siempre,
orar, leer las escrituras, escuchar música que me inspire y me edifique. Llego
al trabajo una hora y media, a veces dos horas antes del inicio de las clases.
Lo cierto es que no necesito llegar tan temprano, pero a mí me gusta. Preparo
mi día en silencio o con música de fondo que me relaje, ordeno mis
pensamientos, alineo mis sentimientos a la atmosfera de paz con la que desperté
y a partir de ahí todas las decisiones que tomo a lo largo del día son un
resultado de esa atmosfera de paz que creé por la mañana.
Jesús nos anima a que vivamos en ese
estado de conciencia de paz interior en la cual somos mucho más eficientes,
pues existen menos voces interiores luchando por ser atendidas primero. Creando
ese ambiente de paz, es fácil distinguir cual es la necesidad emergente del
momento, la cual atendemos con completa presencia, ya sea preparación,
atención, escucha o acompañamiento personal. Nuestra mente, corazón y presencia
están completamente involucrados en aquello que hacemos, sin división, sin
distracción, sin condiciones.
Wednesday, April 16, 2014
Dejad que los niños se acerquen a mí
Y le traían niños para que los tocara; y los discípulos los reprendieron.
Pero cuendo Jesús vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a
mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios. En
verdad os digo: el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en
él. Y tomándolos en sus brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.
(Marcos 10:13-14 LBLA)
Jesús tenía realmente
un corazón de maestro. Si hay algo que le gustaba era estar rodeado de
niños. En ellos Jesús veía pureza,
inocencia, alegría y receptividad para recibir el mensaje que gracia que traía
al mundo. El maestro de corazón siente alegría genuina de estar rodeado de
niños, porque no sólo es parte de su profesión, sino que es gran parte de su
vida. Sin embargo, hay personas que entran a la profesión de maestros teniendo
casi fobia a estar con niños. Nada más que disfrutan sus momentos a solas en su
oficina corrigiendo en la paz y la tranquilidad de la soledad.
Jesús nos enseña que
un maestro de corazón es aquel que disfruta de la presencia de la gente, que
sabe vivir rodeado de personas, perfectas o imperfectas. Sus enseñanzas nos
muestran cómo amar a los que son difíciles de amar, como perdonar aunque a
veces no entendamos a los que nos ofenden, a tratar a los demás igual que nos
gustaría ser tratados a nosotros. La mayoría de las enseñanzas de Jesús son
horizontales, es decir, para ayudarnos a relacionarnos mejor con nuestros
semejantes. Sin embargo aquí da una clave muy interesante de sus enseñanzas
verticales, es decir aquellas que nos unen a lo divino. Jesús dice que solamente
aquellos que tengan corazón de niño podrán entrar en el reino de Dios. En otras
palabras, tan sólo aquellos adultos que se despojen de su dureza de corazón
emocional y abracen la inocencia, la pureza y la transparencia de un niño
entenderán el mensaje completo de sus enseñanzas.
¿Cómo puede un maestro
amar más a los niños? Volviéndose él mismo como uno de esos niños. El maestro
que nunca deja de ser un niño de corazón puro y limpio, no puede entenderlos y
por lo tanto no anhela estar rodeado de ellos. Convertirse en niño implica
dejar todos los prejuicios, las ideas preconcebidas, nuestras leyes y
regulaciones estrictas, nuestra demanda de ser respetados por nuestros galones.
En lugar de eso, convertirse en niño supone tener el valor de ser quien eres
realmente, mostrarte vulnerable y transparente con tus estudiantes.
Sigamos hoy el modelo
de Jesús, siendo maestros que disfrutamos de la presencia de nuestros
estudiantes, estando presente en cada momento del día, dejando que se acerquen
a nosotros para escucharlos, bendecirlos con nuestras palabras de ánimo y
acompañarlos en su camino.
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