Saturday, March 22, 2014

la creatividad puede transformar lo tradicional en algo poco convencional

Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde.
(Juan 2:5-7 LBLA)
En el primer milagro que realiza Jesús demuestra su creatividad y rapidez de pensamiento. Es curioso que elige esas tinajas, que normalmente se utilizaban para rituales de purificación serios y ceremoniosos. Sin embargo, cuando Jesús las usa para transformar el agua el vino el resultado es vida y celebración. Es decir, Jesús utiliza algo tradicional, para transformarlo en algo poco convencional, algo serio, pasa a ser algo que celebra la vida.
El principio pedagógico detrás de este pasaje es muy importante y apunta a la capacidad del maestro de utilizar su material a través de su propia creatividad. Yo no estoy diciendo que un maestro deba improvisar todo el tiempo. Estoy de acuerdo con seguir un temario y un libro de texto. Pero la cualidad de traer la vida a aquello que enseñamos es lo que crea la diferencia entre un ritual impersonal y una lección que se recordará de por vida.
De hecho, es curioso, que la palabra creatividad se pueda descomponer de la siguiente manera “crea-en-ti-vida”. Es decir, en tanto el docente busca en su interior soluciones creativas para presentar material ya establecido la dinámica de la clase seguirá viva, vibrante y llena de contenido significativo tanto para los estudiantes como para el propio maestro.
No importa tanto QUÉ enseñamos sino el CÓMO lo enseñamos. En un estudio realizado en una prestigiosa universidad amerciana quería probar los efectos de la creatividad en las personas y su interacción. Los estudiantes eligieron la salida de una estación de metro en la que había una escalera mecánica y una convencional. Naturalmente, todo el mundo elegía la mecánica, puesto que era más fácil y requería menos esfuerzo. Los estudiantes idearon una forma para que todo el mundo cambiase de opinión y subiera por las otras escaleras, a pesar de ser más trabajoso.
Durante la noche, pintaron las escaleras como si fueran un piano e incluso hicieron que sonaran al pisarlas. A la mañana siguiente, los estudiantes se sentaron en la sala de cámaras a comprobar el resultado de su experimento. Asombrados contemplaron como todo el mundo, incluyendo ancianos, niños, conocidos y desconocidos subían por las esclareas convencionales jugando mientras tocaban el piano juntos con sus pies. Los viandantes no sólo decidieron subir las escaleras, a pesar de su dificultad, sino que cooperaron en grupos de manera espontánea y desinteresada.
La creatividad hace que nuestros estudiantes hagan aquello que es más difícil pero más benficioso sin esfuerzo, hace que cooperen y se relaciones de una manera más sana y saludable y por último también trae la vida a ambos estudiantes y maestros. Sigamos el modelo de Jesús y transformemos el agua en vino, lo tradicional en poco convencional.  

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