-Escúchenme todos -dijo- y entiendan esto: Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la personas es lo que la contamina.
(Marcos 7:14 NVI)
Los discípulos de Jesús se sientan a la mesa a comer, pero se olvidan de lavarse las manos. no lo hacen con mala intención, sino que no está dentro de sus costumbres. Sin embargo, para los fariseos esto es un escándalo. Vienen a Jesús y le llaman la atención por la falta de pulcritud de sus seguidores. Jesús no pierde la oportunidad de confrontarlos y llamarlos hipócritas, por considerar tan minuciosamente esas leyes legalistas, pero abandonar los cuidados básicos, como la atención a los padres, a lo huérfanos, viudas y otros necesitados.
Jesús deja muy claro que lo realmente importante no son las reglas, normas y regulaciones. Seguirlas a raja table no te hace major persona, ni más justo, ni más professional, ni más ético. En un mundo donde todos estamos supeditados a leyes, legislaciones y autoridades, Jesús nos dice que importa es lo que hay en nuestro corazón. El estado de éste determinará nuestras intenciones. Las acciones externas son solo eso: rituales, metodologías, regulaciones...
Muchos administradores viven con la ley en una mano y con una maza en la otra, midiendo a los demás por el acatamiento de las normas escolares establecidas. Jesús nos dice "no te obsesiones por todas esas cosas, haz todo lo que haces con amor, con ilusión, lleno de bondad y buena intención y no violarás ninguna ley".
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